Ferrari 250 GT California
Ferrari 250 GT California

Que el mundo de los coches clásicos es altamente elitista y con precios al alcance de casi nadie ya lo sabemos. Pero, ¿hasta qué punto es entendible que alguien gaste 10 o 20 millones de euros en un vehículo? Lo cierto es que muchos coches clásicos son valorados como auténticas piezas de arte, y al haber gente dispuesta a pagar lo que sea por ellos, los precios es lógico que se disparen hasta lo impensable.

Se publica una noticia: Un Ferrari 250 GTO ha sido vendido por 35 millones de dólares. Todos pensamos que es un precio de locos y no le damos mucha más importancia pero, ¿porqué gastar ese dinero en un coche? ¿En realidad, hablamos de “gasto o de “inversión”? Más bien de lo segundo.

Comprar un vehículo casi único, al igual que cualquier otra cosa en el mundo, significa que su precio será desorbitado, puesto que el mercado se mueve por la ley de la oferta y la demanda. Lógicamente, si muchos quieren un vehículo del que existen pocos, el precio subirá exponencialmente.

Por eso los inversores siempre tienen un ojo puesto en las grandes subastas de coches clásicos en busca de buenas piezas, que con el tiempo pueden aumentar aún más si ya de por sí alto coste. Porque cada vez hay más personas ricas (con más de un millón de dólares disponibles para invertir) en el mundo, pero como los coches son los mismos, cada vez menos incluso, el precio está destinado a subir.

Ferrari 250 GTO
Ferrari 250 GTO

Tomaremos un ejemplo propuesto por el experto en clásicos Simon Kidston. En concreto nos centramos en un Ferrari 250 GT California. Este vehículo fue subastado en el magnífico salón Villa d’Este (Italia) en junio de 2011 por 2,52 millones de euros. Pues bien, en 1999 se vendió por 395.000 euros, en 2003 cambió de manos por 850.000 (más del doble en solo cuatro años), y en 2009 alcanzó casi dos millones de dólares. Pero es que el modelo “corto” del California, del que solo se fabricaron 56 unidades, ronda los 8 millones de dólares. Como vemos, un mundo que da vértigo.

De todos modos, el Ferrari más buscado sigue siendo el 250 GTO, del que se fabricaron 36 unidades. Entre sus propietarios están Nick Mason (batería del grupo Pink Floyd), el modisto Ralph Lauren o Jon Shirley, antiguo propietario de Microsoft. Y es que el GTO puede alcanzar precios de más de 30 millones de dólares en subasta, siendo en estos momentos uno de los coches más codiciados del mundo.

Aún así, no hay que caer en el error de que comprar un Ferrari rara vez será una mala inversión. Cualquier modelo cuya producción no haya sido limitada (casos como el F40, F50 o Enzo) se devalúa como cualquier marca generalista. Es así, un Enzo valía 600.000€ hace apenas diez años y ahora ronda el millón, mientras que un coche más “común” como un 550 Maranello se puede encontrar por una cuarta parte de lo que valía a finales de los 90.

Sigue siendo un mundo muy lejano para la mayoría de los “mortales”, pero nunca está de más entender un poco por si las tornas cambias y tenemos que decidir dónde invertir unos cuántos millones…

Ferrari Testarossa
Ferrari Testarossa

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