Hace ya más de una década que el nombre de Kevin Thomas aparece en las crónicas del motor. Este británico alcanzó cierta popularidad allá por 2004 cuando se publicó la noticia que estaba construyendo un auténtico Fórmula 1 en el cobertizo de su casa.

En el Reino Unido los cobertizos son muy comunes y hay una larga tradición de inventos y restauraciones llevados a cabo en estas pequeñas estructuras. De hecho los primeros Morgan se vendían en kit, razón por la cual muchos de ellos se montaron por hobby. El señor Thomas tuvo la idea en 2001, cuando tuvo la oportunidad de hacerse con un chasis de un Bar de Fórmula 1.

A partir de ahí dio rienda suelta a su creatividad y empezó a buscar piezas que pudieran permitirle completar el coche. Ebay fue su gran aliado y con el tiempo y mucha paciencia (Tomas tiene un trabajo “normal”, no es ingeniero y sus conocimientos se van desarrollando y adaptando a la situación) llegó a juntar una gran cantidad de piezas y a conseguir que el Bar volviese a parecer un Fórmula 1 marchante. En su proyecto, cuyo presupuesto no superó los 10.000€, llegó a un punto muerto: le faltaba un motor. Se trata sin dudas de la parte más cara y difícil de conseguir. Si por un lado los alerones, la carrocería o algunas partes mecánicas pueden conseguirse con cierta facilidad, los motores brillan por su escasez y sus precios inalcanzables. Fue así que, después de mil esfuerzos e inventos de todo tipo, Kevin empezó a “enfriarse” y a hacerse con la idea de conformarse con una réplica estática hasta que… supo que el equipo Caterham, tras su fallida, subastaría una infinidad de piezas de los monoplazas que participaron al Campeonato del Mundo de Fórmula 1 en 2014.

Fue así que se hizo con un chasis, suspensiones, muchas partes de carrocería y mecánica y empezó, esta vez con un bagaje de experiencia admirable, a construir su otro Fórmula 1. No sabemos si encontrará un motor para su nueva creación pero podemos estar seguros que ¡la mejor reproducción de un Caterham CT05 de Fórmula 1 la tiene Kevin en su cobertizo!

Luca Parretti

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