Con el paso de los años el drifting, o el arte de derrapar con un coche, se ha convertido en algo bastante popular, incluso en nuestro país. El mérito de la espectacular difusión de esta curiosa disciplina se debe en gran medida a la gran difusión lograda a través de la red.

Basta con entrar en youtube y teclear “drifting” y saldrán más de 9 millones de resultados… nada mal para tratarse de coches derrapando. La moda viene de Japón, donde lo que empezó como carreras ilegales en tramos montañosos acabó convirtiéndose en un deporte cuyos protagonistas gozan de gran fama.

En 1988 se celebró la primera carrera legal, hoy, casi 30 años después, cada apasionado de coches sabe perfectamente quién es Ken Block y seguramente se habrá quedado boquiabierto mirando algunos de sus impresionantes videos.

Hacer drifting no es una disciplina al alcance de todos: se necesita un coche de tracción trasera, sin controles de tracción, con un diferencial autoblocante o bien anulado, mucha potencia… en fin, la forma más económica es hacerse con un viejo BMW serie 3 o 5 y modificarlo.

Pero hay otra forma más económica y segura: comprarse un coche teledirigido específico para drifting. Estos modelos vienen con tracción integral y un setting estudiado para che el vehículo pueda deslizarse sin alcanzar grandes velocidades.

Los neumáticos son de compuestos duros y con un agarre mínimo. Además de divertidos estos coches lucen unas carrocerías muy llamativas y algunas son réplicas fieles de los modelos que vemos, en escala 1:1, en youtube.

De hecho existe una réplica del Ford Fiesta Monster, patrocinado por el mismo Ken Block.

¿Te atreves a derrapar?

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