Colecciones abandonadas y perdidas

En el mundo hay muchos coches clásicos abandonados. A veces es por incuria de los propietarios, a veces se debe a causas de fuerza mayor… lo que a unos parece un tesoro a otros puede parecer una montaña de escombros… Cuántas veces hemos vistos bibliotecas revendidas en los mercadillos, libros a 1€… seguramente reflejaban un interés de su dueño por una determinada disciplina… años de búsquedas rotos para siempre…

Si son coches…

Lo mismo pasa a veces con los coleccionistas de coches. Los herederos se encuentran con una nave industrial llena de coches que desconocen y antes de tomar una decisión dejan que ese tesoro sufra por la falta de mantenimiento o por las inclemencias del tiempo. Otra categoría es la de los vehículos incautados por las autoridades judiciales y olvidados por la burocracia del estado. Buen ejemplo de ello fue el hallazgo,  hace unos años, de un gran número de ellos en un túnel subterráneo en la ciudad italiana de Nápoles.

En los túneles borbónicos

Se trataba de uno de la famosa red de túneles borbónicos presentes en el subsuelo partenopeo. Allá se encontraros decenas de coches incautados por las autoridades judiciales entre los años cincuenta y setenta, junto con una gran cantidad de motos y scooters (entre ellos muchos modelos de Vespa).

La colección Baillon

En Francia, en tiempos más recientes, se descubrió una inmensa colección de coches clásicos abandonados de gran valor, algunos de ellos bajo cobertizos de metal. Se le conoce como colección Baillon. El dueño acumuló muchos modelos hasta que la quiebra económica. Finalmente falleció dejando este patrimonio en un estado de semi-abandono (pero no accesible a los mal intencionados). Entre las joyas presentas se hallan un Ferrari 250 (que en su momento perteneció a Alain Delon) o un Talbot Lago carrozado por Saoutchik.

14 millones para un Ferrari abandonado

Tras catalogar meticulosamente todos los ejemplares presentes, se ha procedido a la puesta en venta de los coches en su condición actual. El Ferrari (un 250 GT California Spider de 1961) fue vendido por la friolera de 14 millones de euros. ¡Nada mal por un coche abandonado!

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