www.absolutmadrid.com En este mi primer artículo sobre materiales para construir barcos no tuve ninguna duda que debería de versar sobre el que es la base de todo modelo naval: la madera.

Este nobilísimo material se hace imprescindible tanto para la construcción del “esqueleto” de nuestra maqueta, así como para las estructuras que luego tengamos que añadir, para el forrado del casco, la fabricación de arboladuras, cabinas, portas, etcétera.

Y para cada una de las partes podemos disponer de diferentes tipos según la necesidad que tengamos de dureza, flexibilidad, densidad… por lo que desgranaremos a groso modo las cualidades de cada tipo de madera, y su uso más adecuado.

Básicamente las dividiremos en tres grupos, adecuándolos a las necesidades de construcción: Maderas para fabricación de falsa quilla, cuadernas y superestructuras; maderas para el forrado de casco y revestimientos de estructuras; y maderas para talla y ornamentos.

En el primer caso, disponemos de tres tipos diferentes principalmente (entre otros posibles): El contrachapado, el D.M., y la madera de balsa.

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Aglomerado

Fabricado a base de la superposición encolado y prensado de diferentes láminas de madera; los más utilizados son el “finlandés” de abedul, que como características principales nos ofrece gran resistencia y flexibilidad, por lo que es muy adecuado para fabricar las piezas de estructuras, además de poder ser usado cortándolo debidamente en tracas, para un primer forro de casco. Si queremos darle uso en la fabricación de falsa quilla y cuadernas, es aconsejable unir varias láminas hasta alcanzar el grosor adecuado de entre 4 y 8 mm, según la escala del modelo, vigilando el corte de la veta, comprobando primero hacia qué lado es menos flexible. De fácil adquisición en tiendas de modelismo.

Otro contrachapado muy usual es el de “Ocume”, que aunque es considerado de peor calidad, podemos calificarlo de suficiente para el uso en modelismo y que, preparándolo de la misma manera del finlandés, esto es, cortando las piezas en paralelo a la fibra de la chapa, y usando un grosor de entre 4 y 8 mm, conseguiremos la robustez necesaria para nuestras cuadernas y falsa quilla. Es muy fácil de encontrar y con un precio muy asequible, teniendo el inconveniente de no ser adecuado para la construcción de modelos “dinámicos”, al no ser hidrófugo.

Aunque el DM es un aglomerado (fabricado encolando y prensando madera desmenuzada), es factible su uso para los mismos menesteres que el contrachapado, aunque al ser considerado un material “menos noble”, no disfruta del aprecio de muchos modelistas. De fácil adquisición y módico precio, muy fácil de pintar.

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Madera de balsa

Por último trataremos la madera de “balsa”, muy usada para la necesidad de rellenos entre cuadernas, por su extrema blandura y su fácil manipulación en el rebaje y lijado. Las proas y popas de muchos modelos toman consistencia y se facilita el forrado gracias a la balsa, aunque para elementos que necesiten rigidez y dureza no es el material adecuado.

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Modelo para forrar

Una vez que tengamos nuestro modelo montado en lo que a su “columna vertebral” se refiere, pasaremos a su revestimiento mediante el forrado del casco y cubiertas, con lo que comenzaremos a usar las familiares “tracas”. Son muchos los tipos de madera usados para la elaboración de estas tablillas de madera: Rami, tilo, sapelli, nogal, haya, pino, caoba, cerezo, peral, etcétera…, aunque si lo que buscamos es la mayor versatilidad para admitir todo tipo de tintes, además de su facilidad de curvatura, las que consideramos más adecuadas serán el rami, el tilo o el ayus.

Para un segundo forro, en caso de contemplarse, ya sí es más factible el uso de otros tipos de maderas más nobles, como el nogal, la caoba o el cerezo, por ejemplo, ya que el grosor necesario es mucho menor, siendo el estándar para este segundo forro de 0,6mm, mientras que para el primer forro necesitaremos un grosor de entre 1,5 y 2mm.

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Tracas

Con nuestro casco finalizado llega la hora de su ornamentación, en la que en muchos casos usaremos la talla para la fabricación de mascarones, espejos y jardines, elementos decorativos del casco y las cubiertas… Las maderas adecuadas para este tipo de trabajos las clasificaremos en tres tipos: blandas, medias y duras (desecharemos todas aquellas maderas resinosas o con cantidad de nudos y pliegues).

Dentro del grupo de las blandas, ideales para aquel que se inicia en trabajos de talla, encontramos la madera de abeto, limonero, tilo o chopo, que tienen la cualidad además de ser fáciles al policromado, dorado o teñido.

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Almacén de maderas

En el segundo grupo, las consideradas de dureza media, encontramos el cedro, guindo, haya o sicomoro, que son adecuadas para el tallado de piezas con bajo relieve y de contornos anchos.

Y por último, en el grupo de maderas duras las más usuales son el roble, ébano, nogal, caoba, manzonia, encina, castaño, peral, olivo, cerezo o boj; que por su densidad son muy adecuadas para tallar piezas pequeñas, especialmente el boj, peral, olivo o cerezo.

 

Autor: Ildefonso Rubio

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