Portaaviones Varyag en astillero
El Varyag en el astillero. Fuente: Vordrigen

La historia naval tiene grandes acontecimientos que contarnos. Una buena muestra de ello es la trayectoria del portaaviones Varyag, destinado a ser uno de los grandes estandartes de la ingeniería militar rusa y que ha acabado en poder chino.

Los números con los que originalmente se planteó el Varyag a finales de los años 80 asustan: 55.000 toneladas de peso, 300 metros de eslora y 73 de manga. Hablamos sin duda de un super portaaviones. Pero a principios de los 90 las cosas empezaron a ir mal para la URSS.

Reconstruccion portaaviones Varyag
El Varyag en plena remodelación. Fuente: Military Photos

Una vez disuelta la Unión Soviética, todo el material militar de que disponían acabó en manos de diversos países. En concreto, el Varyag fue cedido a Ucrania aún sin haber sido acabada su construcción. Este proyecto de portaaviones venía a ser el sucesor de otros como el Kuznetsov, destinado a ser un crucero pesado portador de misiles.

Sin los sistemas de propulsión, militares y electrónicos completos, al Varyag no se le auguraba un futuro demasiado prometedor en aguas ucranianas, por lo que el gobierno ruso intentó venderlo (sin éxito) a China y la India antes de que el óxido empezara a aparecer en su estructura.

Portaaviones Varyag abandonado
El varyag abandonado en Ucrania. Fuente: Anatoliy Odaynik

Pasaron los años y no fue hasta 1998 que la triste vida del portaaviones dio un giro inesperado. Aquel año el gobierno de Ucrania decidió hacer un subasta y venderlo como chatarra, pues tampoco se podía costear su mantenimiento. Una empresa china lo adquirió por 20 millones de dólares, mucho más de lo esperado, interesada en rehabilitarlo y convertirlo en un casino flotante delante de la costa de Macao.

A partir de aquí comenzó la odisea de su traslado, teniendo que vencer los obstáculos como cruzar el estrecho de Bósforo, una de las rutas más peligrosas del mundo. Y cruzarlo remolcando un portaaviones de 55.000 toneladas sin ningún tipo de control no era tarea fácil. La empresa contratada fue una empresa de remolcadores holandeses, ITC Suhaili, con tripulación filipina, que tuvo que afrontar el rechazo de Turquía, pues decían que el buque era demasiado grande para cruzar sus puentes.

Portaaviones Varyag remolcado
El Varyag remolcado por el Suahili. Fuente: Military Photos

No fue hasta 2001 que la empresa china logró desencallar la situación y logró los permisos necesarios, necesitando contratar hasta 27 barcos para que hicieran de apoyo al Suahili. Se estaban tomando muchas molestias para construir un casino, sin duda.

Turquía aceptó el paso de la comitiva, pero las autoridades del Canal de Suez fueron inflexibles y no permitieron el paso del portaaviones, por lo que la ruta tuvo que tomar un giro inesperado y pasar por Gibraltar, Islas Canarias, bordear África entera a través del Océano Índico y acabar llegando al puerto de Dalian (China), donde se había construido un dique seco para trabajar en las mejoras de la maltrecha nave.

Fueron 28.000 kilómetros a un ritmo de unos 11 km/h recorridos en 4 largos meses, pero por fin el Varyag estaba listo para reconstruirse en casino. Pero curiosamente, los tres siguientes años los pasó sin actividad aparente, cuando debía estar en plena reconstrucción. ¿La razón? Algo no cuadraba con la propuesta inicial.

Portaaviones Varyag remolcado Bosforo
Imagen por satélite del Varyag cruzando el estrecho Bósforo. Fuente: MilitaryPhotos

Finalmente se empezó a trabajar en él, se repintó por completo (de un color diferente al original) e instalaron los motores que nunca había tenido. La cosa empezaba a estar clara, el objetivo no fue en ningún momento usarlo como un negocio, sino para convertirlo en el primer portaaviones de la armada china.

Ya en 2010 y sin nada que esconder el gobierno chino presentó en sociedad al Varyag, rebautizado como Liaoning. Tras 7 años de trabajo el portaaviones no se parecía en nada al trozo de chatarra que había llegado a Dalian en 2003, de hecho era como si fuese una nueva nave, provisto de todo tipo de sensores y armamento militar.

Portaaviones-Varyag-remolcado
El Varyag cruzando el bósforo, escoltado por más de 20 embarcaciones. Fuente: Military Photos

Lo interesante de esta historia es conocer la forma de trabajo china. En lugar de empezar de cero su primera construcción de un buque así, prefirieron adquirir uno “a medio construir”, y aprender en profundidad durante unos años sobre este extraordinario modelo, usándolo a la vez de buque escuela y de laboratorio para experimentación, desarrollo y entrenamiento de su flota.

En muy pocos años tendremos navegando los primeros portaaviones 100% chinos, pero por el momento la tarea del Varyag ha sido algo que muy pocos esperaban cuando hace años se oxidaba sin remedio en las costas ucranianas. Ahora, en cambio, es objeto de todas las miradas y ya ha realizado sus primeras maniobras militares.

Portaaviones Liaoning
El remozado Liaoning en su estado actual. Fuente: Military Photos

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