El Soleil Royal, la gloria sin triunfoEl “Soleil Royal”, botado en 1669, había participado en la Guerra de Holanda (1672-1678) antes de ser rearmado con 104 cañones y reequipado para participar en la  guerra de la liga de Augsburgo, una alianza angloeuropea destinada a frenar el expansionismo absolutista de Luis XIV.  Este conflicto tuvo una vertiente naval que, si no destacó por la grandiosidad de sus batallas, sí produjo resultados estratégicos muy decisivos. El “Soleil Royal” tuvo un momento especialmente glorioso en la guerra cuando una flota francesa de 75 barcos entre los que se encontraba, al mando del conde de Tourville, derrotó a los ingleses en la batalla del cabo Béveziers el 10 de julio de 1690, consiguiendo para Francia el dominio temporal del Canal de la Mancha.

En 1692, Luis XIV decidió ayudar a Jacobo II en su intención de hacerse con el trono anglosajón. Los planes incluían recoger a una expedición invasora y desembarcarla en Inglaterra, para lo que la flota francesa, de nuevo al mando de Tourville (que lo ejercía desde el “Soleil Royal”), se dirigió hacia la Hougue. El 29 de mayo de 1692 los franceses fueron interceptados frente a Barfleur por una flota angloholandesa muy superior, entablándose una batalla de resultado impreciso. Sin embargo, y pese a que los franceses no habían sido derrotados, comprendieron que la invasión planeada no era posible, por lo que decidieron buscar refugio aprovechando la noche y la niebla. El destino natural habría sido la rada de Cherburgo pero, al no contar con fuertes costeros que la defendieran, Tourville decidió dirigirse a Brest o a Saint-Malo. A la altura del cabo de la Hague, la marea separó a la flota, y mientras 27 barcos conseguían poner rumbo a las islas anglonormandas, otros 13, entre los que se contaba el “Soleil Royal”, fueron empujados por la corriente (la terrible “raz Blanchard” ) hacia Cherburgo y la flota angloholandesa. Tourville decidió entonces virar y situarse detrás de la punta de la Hougue, donde varias baterías francesas podrían ofrecer algo de ayuda.

El Soleil Royal, la gloria sin triunfo
El Eendracht, buque almirante de una flota de navíos de línea holandeses en la segunda mitad del siglo XVII.

A esas alturas, el “Soleil Royal” estaba lo bastante dañado como para que Tourville decidiera trasladarse al Ambitieux  y dejase el mando al capitán del barco, Charles des Nos. El “Soleil Royal” intentó doblar la punta de Fermanville sin conseguirlo, y se vio aislado delante de Cherburgo en compañía del Admirable y el Triomphant, encallando en la punta de Hommet al caer la tarde.

El caballero de Rantot, un corsario y contrabandista, tomó  el mando y consiguió que el barco se desplazara apenas un cuarto de legua, sin dejar de disparar a las naves inglesas, que en número de 17 se aproximaban peligrosamente. En la maniobra, consiguió dañar seriamente el barco del contralmirante Delaval.

Rantot quiso llevar el “Soleil Royal” a la fosa de Galet, donde habría estado a salvo de los brulotes ingleses, pero los oficiales se opusieron a ello. Así las cosas, el 2 de junio de 1692 la flota inglesa atacó a los tres barcos encallados, enviando hasta tres brulotes contra el “Soleil Royal”. El tercero de ellos consiguió situarse a su popa, y su explosión fue tan devastadora que lo destrozó, salvándose tan sólo un tripulante. Los otros dos barcos fueron abordados y posteriormente incendiados por los ingleses.

La destrucción de la nave almirante francesa tuvo un notable efecto propagandístico, pues no en vano se consideró la primera derrota de Luis XIV, pero más allá de ese detalle, fue un hecho de armas que reforzó el dominio naval angloholandés, percibido como inexpugnable. Definitivamente, y pese al “Soleil Royal”, Inglaterra continuaba gobernando las olas.

El Soleil Royal, la gloria sin triunfo
Maqueta del Soleil Royal de Planeta DeAgostini

 

Autor: Juan Rey Segura

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