Hundimiento Wilhelm Gustloff 4En artículos anteriores hemos destacado dos grandes tragedias navales. Una por su conocida relevancia e innumerables veces contada, el hundimiento del Titanic; y otra por tratarse de la más importante en la que un buque de pasajeros de pabellón español se fue a pique con un número considerable de su tripulación y pasaje: El hundimiento del transatlántico español Príncipe de Asturias.

Pero la mayor tragedia acaecida en los mares del mundo fue la protagonizada por el buque de pasajeros, en ese momento buque hospital y de traslado de civiles, Wilhelm Gustloff, que torpedeado por un submarino soviético en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, terminó sus días, junto a las de 9.343 personas entre personal de tripulación, heridos de guerra y civiles (hombres, mujeres, ancianos y niños). De hecho, al transcurrir los años desde la tragedia, el hecho fue declarado como “crimen de guerra”, por las connotaciones que reúne el acto bélico.

La historia de este barco comenzó con su construcción, por orden de Hitler, en los astilleros alemanes de Blohm & Voss en Hamburgo en 1936, entrando en servicio el 14 de marzo de 1938.  Su viaje inaugural fue el 21 de abril de 1938 con destino a la isla de Madeira en Portugal. Operó bajo la firma Hamburg-Süd Line en el mar Báltico llevando en sus cubiertas a los trabajadores alemanes en periodo de vacaciones desde 1938 hasta mayo de 1939.

Hundimiento Wilhelm Gustloff 5Como anécdota a destacar podemos nombrar que el Wilhelm Gustloff se utilizó para repatriar desde España a la Legión Cóndor (tropas alemanas), que participó en la Guerra Civil Española.

En septiembre de 1939, justo antes de la invasión de Polonia y como parte de los preparativos para todo lo que vendría, el Tercer Reich repintó los costados de buque, pintándolo de blanco y con franja verde a toda la eslora, colocando cruces rojas en sus chimeneas. Se le asigno la operatividad de buque hospital, y se le renombró como “Lazaretshiff D”.

En 1945, ante el avance de las tropas rusas sobre el frente oriental alemán, y una vez conocida la actitud de “venganza sin control” que las tropas rusas ejercían sobre la población alemana de la zona prusiana en su avance, el pánico generalizado lleva a la población civil, así como a las tropas alemanas en franca retirada, a dirigirse al puerto de Danzig, para poder optar a ser evacuados hacia puertos alemanes todavía seguros.

Hundimiento Wilhelm Gustloff 3Uno de los barcos encargados de esa evacuación, enmarcada en la “operación Aníbal”, fue el Wilhelm Gustloff, que embarcó a más de 10.000 pasajeros, entre heridos y población civil.

A  las 12 horas del 30 de enero de 1945, los capitanes Friedrich Petersen (civil) y Wilhelm Zahn (militar) al mando del Wilhelm Gustloff recibieron la orden de zarpar, el barco atestado se separó del atracadero mediante remolcadores; en el exterior de la bahía los esperaban dos torpederos escoltas, el torpedero T-36 y el torpedero Löwe. Hacía las 21 horas, ya sobrepasada por el norte la isla de Bornholm, un mensaje de radio indicó al Wilhelm Gustloff que una flotilla de dragaminas se acercaba al trasatlántico. Petersen dio la orden de encender las luces de navegación a fin de no chocar con el dragaminas, en contra de la opinión del Comandante militar, que creía conveniente mantener la navegación en total oscuridad para así evitar un posible ataque submarino, del que la flota de evacuación había recibido aviso. Al final prevaleció la orden del Comandante Civil y el buque encendió las luces, siendo inmediatamente detectado por el submarino soviético S-13, al mando de Alexander Marinesko, que ordenó de inmediato cargar 4 torpedos mientras se colocaba en posición de ataque.

Hundimiento Wilhelm Gustloff 2A las 21:08 horas, tres torpedos hicieron impacto por estribor del Wilhelm Gustloff; el primer torpedo alcanzó el sector de proa, el segundo dio en el sector de la piscina interior en la cubierta E, matando a la mayoría de las enfermeras de la Armada, el tercero dio hacía la popa inutilizando los generadores y cortando el suministro de energía eléctrica. El Wilhelm Gustloff se inclinó inmediatamente a estribor en medio del caos interior y la oscuridad. Miles de fugitivos saltaban a las heladas aguas y otros miles luchaban por salir del navío incluso por los ojos de buey. Hacia el final del hundimiento el navío se adrizó, lo que permitió la salida de más personas. El cuarto torpedo no logró salir del tubo lanzatorpedos del submarino soviético, provocando una acción de emergencia para desactivarlo, lo que impidió que el submarino permaneciera en la zona de ataque, y facilitó la maniobra posterior de rescate de supervivientes. El Wilhelm Gustloff tardó 44 minutos en irse al fondo.

Al rescate llegaron el torpedero T-36, que rescató 564 sobrevivientes, el torpedero Löwe logró sacar 472 personas de las gélidas aguas, el vapor Göttingen salvó a 28 sobrevivientes, otro torpedero, el T-19 rescató a 7 personas, el carguero Gotland sacó a dos personas, y una lancha V-1703 rescató “milagrosamente” a un bebé. En total se rescataron 1239 personas, pero perecieron unas 9343, ya fuera por quedar atrapadas y ahogarse en el interior del navío, por las propias explosiones de los torpedos, o por hipotermia. Tanto los capitanes Petersen como Zhan salvaron sus vidas, mientras que de las 375 enfermeras de la Armada sólo se salvaron tres.

 

Autor: Ildefonso Rubio

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