En la red abundan los reportajes que relatan de barcos abandonados, barcos fantasmas, pecios de todo tipo… Estos gigantes olvidados evocan historias pasadas y decoran, a su manera, paisajes que, con el paso de los años, se convierten en lugares de interés turístico. Es el caso del American Star que, durante más de 10 años, fue una auténtica estrella mediática en la isla de Fuerteventura. Sin embargo hay lugares más difíciles de explorar, como las marismas del puerto de Rávena en el mar Adriático, en el norte de Italia. En este caso no hay ni misterios ni peligros, simplemente se trata de zonas de difícil acceso y plagadas de mosquitos. Desde hace una década las gaviotas del puerto ven como hasta 4 barcos de carga rusos se desmoronan cada día más, delante de la impotencia de las autoridades marítimas italianas. Los gigantes tienen nombres evocativos, Orenburg gazprom, Berkan – B Panama, Vomv – Gaz Valetta, Inkalaez. Antiguamente estos barcos, propiedad de sociedades relacionadas con Gazprom, transportaban arena y grava desde Croacia y Montenegro hasta el puerto de Rávena. La crisis del sector de la construcción les dejó sin actividad y desde entonces yacen, hundiéndose cada día más, en este peculiar entorno natural. Las autoridades portuarias locales no pueden proceder con su eliminación a causa de un fallo legal: los barcos siguen inscritos en el registro naval ruso. Eso significa que los propietarios podrían, en el caso en que se desguazaran, pedir una indemnización por daños recibidos. La situación no parece tener una solución rápida así que los amantes de barcos abandonados podrán disfrutar de este espectáculo durante años.

 

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