Observacion avionesA unas decenas de metros de la pista de aterrizaje de un aeropuerto cualquiera, en medio del campo, se encuentra un grupo de personas sentadas en sillas plegables oteando el horizonte con sus prismáticos. A su lado, sobre una mesita, se encuentran sofisticadas cámaras de fotos con potentes zooms, cuadernillos de notas, ordenadores portátiles y otro equipo electrónico. De repente, un avión pasa por encima de ellos en su trayectoria de aterrizaje y comienza una actividad frenética. Todos se levantan apresuradamente, cogen sus cámaras y empiezan a tomar fotos. Otros toman nota en los portátiles y cuadernillos del modelo de avión, la línea aérea a la que pertenece, el número de matrícula y cualquier otro dato relevante del aparato, además de la hora exacta del encuentro. Tras unos segundos de actividad, vuelve la calma al grupo.

No se trata de oficiales pertenecientes a una agencia de aviación civil, ni son miembros del gobierno en misión oficial. Son los plane-spotters o simplemente spotters, personas cuya afición a la aviación es tan grande que dedican su tiempo libre a observar aviones y registrar dichas observaciones mediante detalladas fotografías, así como el registro de la mayor cantidad de datos del aparato observado. 

Plane SpottingLos orígenes de esta práctica no se conocen con claridad, y algunos aseguran que ya había entusiastas observadores de aviones a principios de siglo, cuando los primeros aviones rudimentarios surcaban los cielos. El pasatiempo de observar vehículos ya existía antes de la era de la aviación, cuando grupos de aficionados del ferrocarril se acercaban a las vías de tren para observar y clasificar los distintos modelos de locomotoras y vagones. De lo que no cabe duda es que el desarrollo definitivo de esta práctica tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial.

Tras la conquista del territorio francés por las tropas alemanas en junio de 1940, Inglaterra se encontraba sola y amenazada por una inminente invasión por parte de Alemania. De julio a septiembre, la Luftwaffe comenzó a lanzar ataques aéreos contra la Fuerza Aérea británica (R.A.F.)  para ganar superioridad aérea como preludio a una invasión de las islas. Esta campaña aérea por parte de Alemania y la consiguiente defensa de la fuerza aérea inglesa dio lugar a la famosa Batalla de Inglaterra, que supuso un triunfo para la aviación aliada, ya que los alemanes finalmente desistieron de invadir Gran Bretaña.

En el transcurso de dicha batalla, los británicos establecieron varios sistemas de alerta temprana en las regiones más cercanas a la costa. El más importante de ellos fue el radar, un invento nuevo capaz de detectar las formaciones de bombarderos que se acercaban desde el Canal de la Mancha para atacar a las ciudades, aeródromos y fábricas del interior.

De manera paralela se organizó un sofisticado sistema mediante el cual los habitantes de determinadas regiones debían vigilar los cielos y tomar nota de cualquier avión que viesen, reportándolo inmediatamente a las autoridades mediante un sistema telefónico centralizado, listas para recibir la información, procesarla rápidamente y mandar patrullas de caza para contrarrestar la amenaza aérea alemana. Las personas que eran designadas para estos puestos de observación debían ser capaces de identificar todos los modelos de aviones y para ello recibían cursos de adiestramiento, además de una serie de cuadernillos y manuales editados por las autoridades donde se explicaban las características de los distintos modelos de aviones tanto aliados como alemanes, el tipo y número de motores, la forma de las alas, etc.

En los librillos se mostraban además siluetas de cada uno de los aparatos desde todos sus ángulos. Uno de los más conocidos era el “Raid Spotters Handbook” o “Manual de Observación de Incursión aérea”.

Aircraft spotting HandbookTras la guerra, la actividad que nació como una necesidad se transformó en un hobby en el que los entusiastas de la aviación continuaron la observación de aviones, tanto militares como civiles. Esta práctica se ha ido desarrollando y perfeccionando a lo largo de los años, llegando a unos niveles de sofisticación realmente sorprendentes. Aunque la actividad en sí es gratuita, aquel que quiera iniciarse en el hobby debe asumir unos gastos en equipamiento que pueden ser en principio un tanto onerosos. Además del impresionante equipo fotográfico y de observación, algunos spotters cuentan incluso con escáneres de radio que captan las conversaciones entre los pilotos y la torre de control, con el fin de conocer con más detalle la pista que va a utilizar el avión que se aproxima al aeropuerto y otros datos relevantes para así estar mejor preparados para fotografiarlo.

Los entusiastas de esta práctica disfrutan de su pasión de una manera especial. Se reúnen y salen al campo, conocen gente con su misma afición con quienes comparten datos y fotos. Los plane-spotters son auténticos expertos en aviación comercial y militar y en el transcurso de su actividad han llegado a colaborar con las autoridades en la vigilancia de los aeropuertos contra posibles actividades terroristas o avisando de bandadas de pájaros que pueden poner en peligro los vuelos comerciales.

Si te gusta todo lo relacionado con los aviones, eres una persona observadora, te interesas por los más mínimos detalles de un avión y te sigues emocionando al ver las evoluciones de un monstruo metálico volando de forma majestuosa por encima de tu cabeza, es muy probable que el plane spotting sea tu hobby perfecto.

Plane Spotting Aviones

 

Autor: Gustavo Cano

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