MiG-31: el avión que perdió la guerra fría
MiG31 matriculado “15 azul”. En el lateral de la toma de aire lleva pintado el emblema de la ciudad de Perm, próxima a Sokol, su base de operaciones.

El origen del MIG-31 se remonta a los años 60, cuando los estrategas soviéticos comprendieron  que necesitan un caza que conjurase el peligro de un ataque de los bombarderos occidentales a través de las más remotas zonas de Siberia. En esa área de la Unión Soviética no era posible desplegar las suficientes baterías antiaéreas SAM y los aparatos en servicio (el MIG-25 Foxbat, el TU 128 Fiddler y el SU-15 Flagon) ni tenían alcance suficiente ni el adecuado sistema de navegación. En consecuencia, en 1968 se autorizó el desarrollo de un nuevo aparato, cuyo prototipo se denominó Ye-155M y que, siendo una  continuación del Foxbat, estaba destinado a convertirse en el MIG-31. La idea inicial era mejorar sustancialmente el MIG-25 dotándole de más autonomía, un sistema de armas capaz de interceptar varios blancos simultáneamente (incluyendo Misiles Crucero), una velocidad máxima de 3000km/h y un tripulación de 2 (piloto y navegador).El 16 de Septiembre de 1976 el Ye-155MP realizaría su primer vuelo y el segundo en mayo del año siguiente. Occidente recibió la noticia de la aparición del nuevo avión con  temor, espoleado por el tratamiento sensacionalista que se dio al asunto, y hubo quién imaginó que los soviéticos pronto harían realidad el mito del caza invencible. Incluso se filmó una película protagonizada por Clint Eastwood (Firefox, 1982) que alimentaba esa idea. Era una fantasía, pero lo cierto es que los satélites estadounidenses pudieron observar una intercepción de evaluación por parte de un MiG-31 de  un blanco que simulaba un misil de crucero volando a 60 metros y a una distancia de 20 kms. Esta capacidad suponía un paso enorme con respecto al MiG-25, que era incapaz de interceptar blancos volando a muy baja altura.

El desarrollo del proyecto se vio comprometido por fallos en los motores D-30F6 que trajeron consigo algunos accidentes en los que los pilotos tuvieron que eyectarse. Los pilotos de pruebas de la antigua URSS eran excelentes y con su pericia lograron no sólo salvar la vida sino también realizar aterrizajes con grandes destrozos en el fuselaje de los prototipos, permitiendo de esta manera que los ingenieros detectasen y corrigiesen los fallos.

A principios de 1980 se dieron prácticamente por concluidas la fases de pruebas y en 1982 comenzaron a entregarse las primeras unidades al mando de la Fuerza Aérea soviética, reemplazando a los TU 128 Fiddler. La OTAN, que le asignó el código “Foxhound”,  pudo observarlo con detalle cuando, en 1985, un piloto noruego interceptó uno de ellos sobre el mar de Barents.

El MIG-31 Foxhound es un avión bimotor de ala alta con alas trapezoides en flecha, doble cola y superficies de control en el eje vertical y horizontal. El material empleado en la construcción del avión es acero (50%), aleaciones de titanio (16%) y de aluminio (33%). El fuselaje es del tipo monocasco. La parte posterior contiene un paracaídas de frenado que reduce la distancia necesaria para aterrizar. Las tomas de aire se sitúan a los lados y son mucho más complejas y refinadas que las del MiG-25. Como armamento, dispone de un cañón GSh-23 de 23mm ó GSh-23M de 30mm de 6 tubos, con una cadencia de entre 6000 y 8000 disparos por minuto y sobre todo una enorme variedad de misiles. Lo más interesante, haciendo en parte buena las sombrías amenazas del film “Firefox” antes mencionado, es su revolucionario radar de escaneo electrónico RP-31 “Zaslon” que le permite adquirir objetivos a una distancia de 65 km proporcionando  una excelente capacidad “look down-shoot down”, con el que puede disparar contra helicópteros, aviones furtivos y misiles de crucero y detectar 10 blancos de los que puede atacar 4 simultáneamente con misiles R-33.

MiG-31: el avión que perdió la guerra fría
MiG31 con matrícula “37 rojo” encuadrado en la Fuerza Aérea de Reserva. Base aérea de Lipetsk.

 

Autor: Juan Rey Segura

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