Fiat CR 32
Fiat CR.32 de la fuerza aérea del ejército rebelde. (Archivo S. Guillén)

El Fiat CR 32, el “Chirri”, fue el avión biplano de caza italiano más conocido y su papel en la fatídica Guerra Civil española quedó engrandecido por estar asociado a Joaquín Garcia Morato “as” más famoso de la aviación franquista y tripulante habitual de este hoy día mítico aparato.

El “Chirri” no era muy veloz pero destacaba por su resistencia y su maniobrabilidad. Había sido proyectado por el ingeniero Celestino Rosatelli para la Fiat y era un sesquiplano de estructura metálica  y revestimiento mixto que voló por primera vez el 28 de abril de 1933, superando el número de 1.200 unidades construidas desde entonces. Utilizaba el motor Fiat A 30 R.A. de doce cilindros, que desarrollaba 600 cv de potencia y montaba dos ametralladoras SAFAT, que en principio fueron de 7,7 mm. pero que luego serían sustituidas por otras de la misma marca en calibre 12,7, algo que resultaría muy importante en sus combates en el cielo de España  con los cazas rusos.

Los primeros “Chirris” llegaron a Melilla el 14 de agosto de 1936. El día 20 actuaron en Córdoba, obteniendo su primera victoria frente a un Nieuport  42. Las dificultades del momento impidieron una actuación brillante durante los primeros compases de la guerra, y el día 31 de agosto dos de ellos fueron derribados por pilotos republicanos, entre los que se encontraba García Lacalle, futuro jefe de la aviación de caza de ese bando. El 7 de septiembre el comandante Joaquín García Morato se sumó al grupo de aviadores que combatían con los “Chirris”, enel que también se iban a encontrar Salas Larrazábal y Julio Salvador. Ahí estuvo el origen de la llamada “Patrulla Azul”, una unidad que con la llegada de nuevos pilotos  se constituyó primero en escuadrilla y luego en el Grupo 2-G-3 que daría lugar a la Brigada Hispana con aviones de bombardeo y asalto.

El periodo que antecedió a la llegada de los cazas rusos al bando republicano fue de claro dominio de los CR 32, que sólo tenía rival en los Dewoitine D.501 y en los Hawker Fury. Pero la situación cambió con la aparición de los Polikarpov soviéticos: el I-15 “Chato”  superaba al “Chirri” en maniobrabilidad, capacidad de ascenso y techo, aunque era más lento y era peor en el picado. Pero sus ametralladoras eran demasiado ligeras frente a las  Breda SAFAT de 12,7 de los Fiat, aunque, curiosamente, García Morato se inclinaba por las más ligeras. La aparición de los I-15 obligó a los Fiat a adoptar formaciones más cerradas y numerosas que garantizasen el apoyo mutuo.

Con el I-16 “Mosca” los “Chirris” se encontraron con enemigos más veloces que volaban a alturas superiores a las suyas desde donde les atacaban en picado para luego remontar. Pero le ganaban en maniobrabilidad y, sobre todo, en la ya mencionada capacidad de sus ametralladoras. Acometían  de frente a los I-16 y les disparaban antes de que pudieran acercarse los suficiente para que sus débiles ametralladoras cobrasen efectividad.

A los largo de la guerra se importaron 376  Fiat CR 32  que obtuvieron 297 victorias, fundamentalmente en sus combates con los cazas rusos I-15,  sufriendo 73 derribos, incluidos los de los pilotos Bermúdez de Castro y Carlos Haya, ases del bando vencedor. Pocos días después de acabar la guerra, Joaquín García Morato sufrió un accidente mortal con su “Chirri” 3-5, con el que volaba desde 1936 y con el que obtuvo 50 derribos de aviones enemigos.

 

Autor: Juan Rey Segura

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