A10 Warthog RevellEncaramos con este artículo la tercera y última parte del reportaje del proceso de construcción, paso a paso, de una maqueta del A-10 Warthog a escala 1:48 del fabricante Revell, un proceso llevado a cabo en la página sobre aviación Fritz the Fox. Podéis leer antes la primera parte y segunda parte para entender el proceso que se ha seguido.

De esta manera, tras aplicar la pintura se añadió también una capa de barniz al modelo al pegar las calcomanías. El kit incluye una calcomanía de la puerta de reabastecimiento que es casi caricaturesca, así que se optó por no usarla y en su lugar  aplicar un trozo de papel de aluminio de ese tamaño pegarlo con superglue. Tras hacer una prueba no definitiva parecía funcionar bien en el experimento, que proporciona suficiente margen de maniobra para colocar el papel de aluminio antes de secar.

También y para dar más realismo al conjunto, se optó por crear efectos de intemperie y desgaste usando unos lápices con base de óleo de la marca Faber-Castell (los buenos lápices de colores usan aceite en lugar de cera para evitar las protuberancias de la cera). Se utilizó el lápiz negro para resaltar las líneas de panel. Como el Revell es un kit de estilo antiguo con líneas de paneles en relieve, se debe ir con cuidado para evitar salir de los contornos, dañando mucho el aspecto final del modelo. Es importante recordar que, si durante el proceso de pintura cometemos un pequeño error, no es buena idea pulir la pintura usando un papel de lija de grano fino, pues siempre se dañará en exceso y aparecerán inoportunos rasguños en la cubierta.

A10 Warthog Revell DetallesUna última capa de barniz transparente sin brillo y el proceso de pintura quedaba listo para su finalización. Quedaban entonces detalles de manitas como el encolado de los tres microscópicos espejos retrovisores en el carril de la cubierta, auténtico trabajo de chinos pues no parecen existir en el mercado pinzas lo suficientemente pequeñas.

El detalle final a pintar antes de terminar fue el  “strip zip”, una banda de metal que se extiende por la parte superior de la burbuja de la cubierta para protegerla de los rayos. Aquí se cometió otro pequeño error al intentar aplicar pintura de aluminio acrílico, que rápidamente se esparció por debajo de la cinta y dejó una línea de pintura difusa y poco agradable.

Y con estos detalles la maqueta quedó acabada. Hablábamos en la primera parte que se trataba de una construcción realizada por un modelista amateur sin intención de realizar un gran trabajo, si no más bien de disfrutar de todo el proceso. En esencia se trata de una experiencia extrapolable a la construcción de aviones reales, que también sale siempre más caro de lo que se pensaba y requiere mucha preparación previa y capacidad de improvisación cuando surgen problemas a solucionar.

Así que mientras el A-10 # 964 sigue volando hoy en día en demostraciones de la Costa Este estadounidense, con pintura gris y dientes de tigre, en alguna vitrina quedará para el recuerdo una réplica más o menos precisa del avión. Esperamos que hayáis disfrutado del proceso y, en el mejor de los casos, haber aprendido algún consejo interesante.

A10 Warthog

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