Los aviones X Para entender la gigantesca evolución de la aviación militar estadounidense durante la Guerra Fría es preciso examinar las etapas más significativas del Programa de Investigación de Aviones Experimentales y los excelentes resultados obtenidos por los aviones X en las décadas de 1950 y 1960.

El X-1, el primogénito de la familia y el primer avión estadounidense con un motor cohete, se proyectó en 1946 para estudiar los problemas del vuelo supersónico. Su historia está ligada a la de Charles E. Yeager; aparte de sus registros, los logros de este avión incluyen un récord de altitud (21.390 m ), conseguido por Frank Everest el 8 de agosto de 1949.

Del X-1 derivaron otras dos versiones mejoradas, denominadas X-1A, X-1B y X-1D. Seis meses después del record del 12 de diciembre de 1953, el 4 de junio de 1954, el primero de ellos alcanzó una altitud de 27.435 m pilotado por Arthur Murray. El programa del X-1 continuó hasta 1958 y, en total efectuó 231 vuelos.

El estudio de las características y las prestaciones aerodinámicas del ala en flecha a alta cota y a velocidades aún más elevadas llevó a la construcción del siguiente avión experimental, el X-2, de Bell. De los dos aviones solicitados en 1946, sólo se construyó uno después de que un accidente destruyese el segundo prototipo el 12 de mayo de 1953. Los principales logros del X-2 fueron un récord de altitud a 36.637 m el 7 de septiembre de 1956, pilotado por Iven Kincheloe, y una plusmarca de velocidad 3.370 km/h el 27 de septiembre. El segundo de estos vuelos tuvo un final trágico: tal como le había sucedido al X-1ª de Yeager tres años antes, el avión se descontroló poco después de sobrepasar la velocidad de Mach 3 y se estrelló contra el suelo, causando la muerte del capitán Milburn Apt.

Los aviones XEl análisis del comportamiento aerodinámico y estructural en vuelos prolongados a velocidad supersónica fue el objeto del desarrollo del X-3 por Douglas. Para la propulsión se optó por dos turborreactores Westinghouse, después de abandonarse los motores cohete, pero fue precisamente la falta de motores con el empuje suficiente lo que llevó a interrumpir el programa. El único X-3 construido voló por primera vez el 20 de octubre de 1952 y estuvo en servicio durante tres años, a pesar de no cumplir los objetivos previstos. Más que por sus prestaciones, el X-3 fue recordado por la elegancia de sus líneas, caracterizadas por su esbeltez y un ala pequeña, que le valieron el inusual apodo de “Stiletto”.

El fracaso del avión experimental de Douglas lo compensó en los años siguientes el North American X-15, una máquina que superó todos los logros anteriores y alcanzó los límites máximos del vuelo estratosférico. La NACA emitió las especificaciones del X-15 el 24 de junio de 1952, en un momento en que la USAF estaba terminando el programa del X-1 y empezando el del X-2. Los requerimientos consistían en la fabricación de un avión propulsado por cohetes, capaz de alcanzar de 18 a 80 km y velocidades de 4 a 10 veces la velocidad del sonido.

El programa se propuso a las compañías a finales de 1954 y el diseñador ganador fue el de North American, que firmó el contrato el 11 de junio de 1956 con un pedido de tres aviones. Se presentaron y se tuvieron que resolver distintas dificultades. Hubo problemas estructurales, cuestiones relacionadas con las superficies del avión, que tenían que resistir temperaturas muy elevadas, así como con el ajuste fino de un motor cohete eficiente.

Los aviones XEl primer prototipo, el X-15, salió de fábrica el 15 de octubre de 1958 y el 10 de marzo del año siguiente se colocó bajo el ala de un bombardero B-52 modificado con tal fin. Tres meses más tarde, el 8 de junio, se llevó a cabo con éxito el primer descenso, y el 17 de septiembre se efectuó el primer vuelo con el motor en marcha. Las pruebas continuaron durante un período prolongado, debido a la falta del definitivo motor del tipo XLR-99, cuyo desarrollo había sufrido retrasos considerables.

La primera misión no se completó hasta el 15 de noviembre de 1960. Desde entonces, y hasta el 24 de octubre de 1968, la sucesión de récords fue increíble: los más significativos se registraron el 9 de noviembre de 1961, cuando Bob White voló a 6.586 km/h y el 30 de abril de 1962, cuando Joe Walter llegó a una altitud de 80.938 m. El mismo piloto voló el 22 de agosto de 1963 a 107.960 m.

Cambios notables en el segundo aparato, enviado a la fábrica para ser reparado tras un aterrizaje forzoso el 9 de noviembre de 1962, originaron el único ejemplar del X-15ª-2. Este avión se mostró el más rápido de todos: el 3 de octubre de 1967, pilotado por William Knight, alcanzó una velocidad de 7.273 km/h. Este récord constituyó asimismo el canto del cisne del aparato, que, tras otro aterrizaje de emergencia, sufrió daños irreparables.

La pérdida del tercer avión, el 15 de noviembre de 1967, señaló el final del programa. El único X-15 superviviente efectuó su último vuelo el 24 de octubre de 1968.

Los aviones X

 

Autor: Edgar Lizcano

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